sábado, 15 de diciembre de 2012

Materialismo histórico

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El parapeto de la muerte (carta de Pablo de la Torriente Brau)
Te escribo desde la Sierra de Guadarrama, en donde me he pasado ocho días con la columna de Paco Galán, viviendo en su casa, asistiendo a las asambleas de los milicianos, sufriendo todas las mañanas el cañoneo matutino e hijo de puta de los fascistas y subiendo a los parapetos y disparando a la canalla. Por cierto, debo notificarte, no sin un poco de desprecio a tanta literatura falsificada como se está haciendo de la guerra en los periódicos, que, según me dijeron los milicianos y los oficiales de la columna, el primer periodista que subía con ellos, a pasarse las veinticuatro horas de guardia, había sido yo. Tuvimos ese día fuego nutrido con ellos. Nuestro parapeto es uno que se conoce por "La Peña del Alemán", y está frente a uno de ellos al que llamaban "el parapeto de la muerte". Estos puntos constituyen los dos fuegos más próximos, al extremo de que, en cuanto oscurece, empiezan, de parte y parte, los discursos que concluyen con los insultos de rigor. Yo tuve el honor de endilgarles tres discursos en una sola noche. Y acabaron por gritar: "Que hable el cubano". Ya ves tú qué honor, que los "camaradas fascistas", como les llamaba, tuvieron gusto en oirme. Claro que no fueron discursos al estilo mío del "Mella", que tanto indignaban la seriedad de la compañera de Ramírez. Fueron en serio y después de cada uno de ellos se quedan en silencio, como pensando qué contestar. Al fin se salían por la tangente, planteando otros problemas, a los cuales daba rápida contestación. Por último, donde llegó mi elocuencia a la cúspide fue cuando, recogiendo mi alusión de que les disparábamos con balas mexicanas, me plantearon el problema de cómo yo me atrevía a reprocharles a ellos usar aviones italianos si empleábamos balas mexicanas. Y he aquí que mi "poderosa" dialéctica dejó definitivamente aclarada la diferencia que existe entre un avión de Mussolini y una bala de los trabajadores de México. Después de esto, lo menos que me dijeron, hijo de puta, etc., que era precisamente lo que yo quería. Pues en estas luchas oratorias nocturnas, lo importante es dejar sin argumentos al contrario, para irle minando las fuerzas.

lunes, 1 de octubre de 2012

Envíeme jamón

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Buscar piso en ciudades de las que controlas el idioma de forma modesta genera anécdotas simpáticas que alivian el co*azo que es este proceso.  La última que me ha ocurrido es la siguiente.
En alemán las letras son muy importantes. Quizá más que en otros idiomas. El asunto es que uno de los posibles verbos utilizados para "enviar" es "schicken". Esta palabra, tan inocente ella, pasa a significar "jamón" si le añadimos una aún más inocente "n" y le quitamos una "c": "schinken".
Como ya se podrán imaginar, el otro día escribí a un posible compañero de piso diciéndole que si me podía "algunas fotos jamón" en lugar de decirle que si me podía "enviar algunas fotos".
Definitivamente, "jamón" es una palabra problemática (recordemos el típico juego lingüístico de "monjamónjamón". Es la tragedia de lo inenarrable: no se le debería haber puesto nombre a ese alimento divino. Lo gracioso sería que mi madre hablase alemán y le enviase cartas desde el extranjero pidiéndole el manjar "schinken schicken, bitte" (no es correcto gramaticalmente, pero valga para la hilaridad).
Deséenme suerte para mi búsqueda...

miércoles, 22 de agosto de 2012

Algunas cosas verdaderas que se dijeron hace ya mucho tiempo.

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"Poder preguntar significa ser capaz de esperar, aunque fuese toda una vida. Pero una época para la cual sólo es real lo que se mueve rápidamente y lo que se puede asir con ambas manos, estimará que el preguntar es "ajeno a la realidad", algo que no es rentable. Mas, lo esencial no son los números, sino el tiempo justo, es decir, el justo instante y la justa perseverancia."

Martin Heidegger

sábado, 11 de agosto de 2012

Las metáforas de Mickey Mouse

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"La existencia del ratón Mick[e]y es ese ensueño de los hombres actuales. Es una existencia llena de prodigios que no sólo superan los prodigios técnicos, sino que se ríen de ellos. Ya que lo más notable de ellos es que proceden todos sin maquinaria, improvisados, del cuerpo del ratón Mick[e]y, del de sus compañeros y sus perseguidores, o de los muebles más cotidianos, igual que si saliesen de un árbol,
de las nubes o del océano. Naturaleza y técnica, primitivismo y confort van aquí a una, y ante los ojos de las gentes, fatigadas por las complicaciones sin fin de cada día y cuya meta vital no emerge sino como lejanísimo punto de fuga en una perspectiva infinita de medios, aparece redentora una existencia que en cada giro se basta a sí misma del modo más simple a la par que más confortable, y en la cual un auto no pesa más que un sombrero de paja y la fruta en el árbol se redondea tan deprisa como la barquilla de un globo".
Walter Benjamin, "Experiencia y pobreza", 1933.

miércoles, 11 de julio de 2012

Feliz verano, de Almudena Grandes

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Edward Hopper, A woman in the sun, 1941
Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.

miércoles, 30 de mayo de 2012

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A Kant
(El día que Kant desapareció hacía un día tan claro, de nubes tan puras, como pocos se han
visto por aquí. Sólo en el cénit, un pequeño vapor fino y ligero se elevaba en el azul del cielo.
Se cuenta que un soldado, que pasaba por el puente, lo observó mucho rato y se puso a decir:
mirad, es el alma de Kant que vuela hacia el cielo)
Yo miraba hacia ti en el cielo azul
En el cielo azul donde tu vuelo desaparecía
Me quedo solo ahora en el torbellino.
Para consolarme, tengo tu palabra, tengo tu libro para consolarme
Por ti, intento animar para mí la soledad
Por tus palabras tan llenas que resuenan en mi alma
Porque todos los que me rodean son extraños
El mundo me parece desierto y la vida larga.

En De Chirico, Memoria de un pintor











domingo, 27 de mayo de 2012

Benjamin y Paul Klee

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Paul Klee, Autopista

Benjamin se suicidó en Port-Bou (Cataluña) el 26 de septiembre de 1940, lugar al que había ido a parar huyendo de Alemania con el objetivo de llegar a EE.UU. Hay diferentes tesis que cuestionan si realmente fue un suicidio o si lo asesinaron las fuerzas del estado franquista (si les interesa el tema, les recomiendo que consigan la película documental "¿Quién mató a Walter Benjamin?" porque, más allá de que compartan o no la postura defendida en ella, es muy interesante la reconstrucción histórica que hacen). Hoy tengo una nueva propuesta para ampliar este asunto. Creo que se suicidó, pero no por ser perseguido por la Gestapo por intelectual y judío -la dignidad de elegir la muerte es uno de los últimos paraísos-, sino porque su querido Paul Klee fallecía en junio de 1940. Benjamin no pudo soportar un mundo sin Klee. Y decidió irse con él y con el Angelus Novus a sobrevolar la tierra y hablarnos de lo que podríamos llegar a ser como humanidad. A recordarnos que aún podemos romper el contrato con la violencia.