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domingo, 10 de julio de 2011

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Empezamos aprendiendo juntos. Me soltaste la mano y me fui volando. A veces, alguien recoge lo que queda de mis vuelos, pero nunca toco tierra firme. Ahora parece que mis vuelos me han hecho alguien interesante. Nada más lejos de la verdad. Tú seguiste haciéndote mayor mientras remendabas los agujeros de mis calcetines, la última prenda que dejé en el mundo antes de marcharme. No regresaré nunca a por ellos.

viernes, 27 de mayo de 2011

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Las responsabilidades no sólo tienen que ir a los gobernantes catalanes, sino también a los hijos de puta con nombre y apellidos que se han dedicado a pegar a la gente acampada. No es una cosa anónima o abstracta. Tan concreta como las hostias recibidas y que duelen desde la brecha hasta la conciencia.


lunes, 14 de marzo de 2011

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De pronto el mundo parece borroso. Estoy en la biblioteca, con los grandes ventanales que muestran un campus con sus jardines vacíos. Llueve, llueve mucho, en diagonal, como llovía en los coches de mi infancia y yo jugaba con mi hermano a ver qué gota llegaba antes a tocar la junta plástica de la ventana. Estoy rodeada de libros, pero nada de lo que me cuentan me sirve de nada, no me cuentan nada del mundo. Quizá es porque suena una versión de Chet Baker de These foolish things, pero de pronto todo me parece un poco más triste. El mundo se ha olvidado de vivir.

domingo, 20 de febrero de 2011

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Gracias y desgracias del ojo del culo

Francisco de Quevedo y Villegas



Edición de Daniel Lebrato
Padilla. Libros. Editores & Libreros. Sevilla, 1996
El manuscrito se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid
AUTOR: Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645)


Dirigidas a Doña JUANA MUCHA, MONTON DE CARNE,
Mujer gorda por arrobas.
Escribiólas JUAN LAMAS, EL DEL CAMISON CAGADO.
Edición de DANIEL LEBRATO, Maestro Oculista.

Quien tanto se precia de servidor de vuesa merced, ¿qué le podrá ofrecer sino cosas del culo? Aunque vuesa merced le tiene tal, que nos lo puede prestar a todos. Si este tratado le pareciere de entretenimiento, léale y pásele muy despacio y a raíz del paladar. Si le pareciere sucio, límpiese con él, y béseme muy apretadamente. De mi celda, etcétera.
No se espantarán de que el culo sea tan desgraciado los que supieren que todas las cosas aventajadas en nobleza y virtud, corren esta fortuna de ser despreciadas de ella, y él en particular por tener más imperio y veneración que los demás miembros del cuerpo; mirado bien es el más perfecto y bien colocado dél, y más favorecido de la naturaleza, pues su forma es circular, como la esfera, y dividido en un diámetro o zodíaco como ella. Su sitio es en medio como el del sol; su tacto es blando: tiene un solo ojo, por lo cual algunos le han querido llamar tuerto, y si bien miramos, por esto debe ser alabado, pues se parece a los cíclopes, que tenían un solo ojo y descendían de los dioses del ver. El no tener más de un ojo es falta de amor poderoso, fuera de que el ojo del culo por su mucha gravedad y autoridad no consiente niña; y bien mirado es más de ver que los ojos de la cara, que aunque no es tan claro tiene más hechura. Si no, miren los de la cara, sin una labor, tan llanos que no tienen primor alguno, como el ojo del culo, de pliegues lleno y de molduras, repulgo y dobladillos, y con una ceja que puede ser cola de algún matalote, o barba de letrado o médico. Y así, como cosa tan necesaria, preciosa y hermosa, lo traemos tan guardado y en lo más seguro del cuerpo, pringado entre dos murallas de nalgas, amortajado en una camisa, envuelto en unos dominguillos, envainado en unos gregüescos, abahado en una capa, y por eso se dijo: "Bésame donde no me da el sol". Y no los de la cara, que no hay paja que no los haga caballeriza, ni polvo que no los enturbie, ni relámpago que no los ciegue, ni palo que no los tape, ni caída que no los atormente, ni mal ni tristeza que no los enternezca. Lléguense al reverendo ojo del culo, que se deja tratar y manosear tan familiarmente de toda basura y elemento ni más ni menos; demás de que hablaremos que es más necesario el ojo del culo solo que los de la cara; por cuanto uno sin ojos en ella puede vivir, pero sin ojo del culo ni pasar ni vivir.
Lo otro sábese que ha habido muchos filósofos y anacoretas que, para vivir en castidad, se sacaban los ojos de la cara, porque comúnmente ellos y los buenos cristianos los llaman ventanas del alma, por donde ella bebe el veneno de los vicios. Por ellos hay enamorados, incestos, estupros, muertes, adulterios, iras y robos. Pero ¿cuándo por el pacífico y virtuoso ojo del culo hubo escándalo en el mundo, inquietud ni guerra? ¿Cuándo, por él, ningún cristiano no aprendió oraciones, anduvo con sinfonía, se arrimó a báculo ni siguió a otro, como se ve cada día por falta de los de la cara, que expuestos a toda ventisca e inclemencia, de leer, de fornicar, de una purga, de una sangría, le dejan a un cristiano a buenas noches? Pruébenle al ojo del culo que ha muerto muchachos, caballos, perros, etc.; que ha marchitado hierbas y flores, como lo hacen los de la cara, mirando lo ponzoñosos que son: por lo que dicen que hay mal de ojo. ¿Cuándo se habrá visto que por ser testigo de vista hayan ahorcado a nadie por él, como por los de la cara, que con decir que lo vieron forman sus calumnias los escribanos? Fuera de que el ojo del culo es uno y tan absoluto su poder, que puede más que los de la cara juntos. ¿Cuándo se ha visto que en las irregularidades se metan con el ojo del culo?
Lo otro, su vecindad, es sin comparación mejor, pues anda siempre, en hombres y mujeres, vecino de los miembros genitales; y así se prueba que es bueno, según aquel refrán: Dime con quien andas, te diré quien eres. El se acredita mejor con la vecindad y compañía que tiene que no los ojos de la cara, que éstos son vecinos de los piojos y caspa de la cabeza y de la cera de los oídos, cosa que dice claro la ventaja que les hace el serenísimo ojo, del culo. Y si queremos subtilizar más esta consideración, veremos que en los ojos de la cara suele haber por mil leves accidentes, telillas, cataratas, nubes y otros muchos males; mas en el del culo nunca hubo nubes, que siempre está raso y sereno; que, cuando mucho, suele atronar, y eso es cosa de risa y pasatiempo. Pues decir que no es miembro que da gusto a las gentes, pregúnteselo a uno que con gana desbucha, que él dirá lo que el común proverbio, que, para encarecer, que quería a uno sobremanera, dijo: "Más te quiero que a una buena gana de cagar". Y el otro portugués, que adelantó más esta materia, dijo: "Que no había en el mundo gusto como el cagar si tuviera besos." Pues ¿qué diremos si probamos este punto con texto del filósofo que dijo:

No hay contento en esta vida
que se pueda comparar
al contento que es cagar.

Otro dijo lo descansado que quedaba el cuerpo después de haber cagado:

No hay gusto más descansado
que después de haber cagado.

Los nombres que tiene juzgarán que no tiene misterio. ¡Bueno es eso! Dícese trasero, porque lleva como sirvientes todos los miembros del cuerpo delante de sí, y tiene sobre ellos particular señorío. Culo, voz tan bien compuesta que lleva tras sí la boca del que le nombra. Y ha habido quien le ha pueto nombre gravísimo y latino llamándole antífonas y nalgas, por ser dos; otros, más propiamente, le llaman asentaderas; algunos, trancaílo, y no he podido ajustar por muchos libros que he revuelto para sacar la etimología; lo más que he hallado es que se debe decir tancahigo, por lo arrugado y pasado que siempre está.
Con más facilidad topé por qué se decía al lindo ojo del culo "manojo de llaves" : por lo redondo del cabo y muchas molduras que hacen aquel mismo repulgo, y viene bien con los que llaman cofre al culo, que es darle cerradura.; y en los animales vemos que la Naturaleza les cubre el culo con la cola o rabo, para que como parte más necesaria y secreta, estuviera acompañado tapado y abrigado, y con mosqueador para de verano, y en las aves lo mismo. Si miramos su ocupación, es hacer lo que ninguno nunca hizo ni pudo: pues en este mundo todos hemos menester a otros para ser proveídos: el alguacil al corregidor, el corregidor al oidor, el oidor al presidente, el presidente al rey. Pero el culo se provee a sí mismo y aún en el presidente, servidor por otro nombre (que así llaman al bacín), cosa equívoca a los derretidos de las damas.
El culo no tiene cosa común, ni aunque me pruebes que hace cámaras, a imitación de otros muchos, pues lo que él hace son mojones, que son fin de términos, para dar a entender que en llegando al culo no has de pasar adelante.
Háceme fuerza que en las almonedas dicen: "¿Hay quien puje?" ; que ni sé si convidan a cagar (propiamente entonces pujar) o si a comprar; con que es cierto que tiene grandes preeminencias, cuando se valen de sus voces para otras cosas. Hasta los excrementos o mierda (pasa adelante, porque no te empalagues con tan dulce plato) son de provecho, pues según defienden los doctores galenistas y boticarios droguistas, son buenos para desligar Cárdeno y Alberto los del lagarto para los ojos; los de bestias, que llaman estiércol, es con lo que se fertilizan los campos, y a quien debemos los frutos; la del gato de Algalia, no hay que probar ni examinar cuánto es su valor y estimación; la mierda del buey, o boñiga, para inmensos remedios es provechosa. Esto probado y asentado, ¿habrá curioso alguno que diga que los ojos de la cara tienen alguna virtud? Luego el ojo del culo, él por sí solo, es mejor y de más provecho que los ojos de la cara.
Lo que dicen del culo (los que tienen ojeriza con él) es que pee y caga, cosa que no hacen los ojos de la cara; y no advierten lo cuitados que más y peor cagan los ojos de la cara y peen que no el del culo, pues en ellos no hay sueño que no lo caguen en cantidad de legañas, ni pesadilla o susto que no meen en abundancia de lágrimas, y esto sin ser de provecho, como lo que echa el culo, como ya queda probado.
Lo del pedo es verdad, que no lo sueltan los ojos; pero se ha de advertir que el pedo antes hace al trasero digno de laudatoria que indigno de ella. Y, para prueba desta verdad, digo que de suyo es cosa alegre, pues donde quiera que se suelta anda la risa y la chacota, y se hunde la casa, poniendo los inocentes sus manos en figura de arrancarse las narices, y mirándose unos a otros, como matachines. Es tan importante su expulsión para la salud, que en soltarle está el tenerla. Y así, mandan los doctores que no les detengan, y por esto Claudio César, emperador romano, promulgó un edicto mandando a todos, pena de la vida, que (aunque estuviesen comiendo con él) no detuviesen el pedo, conociendo lo importante que era para la salud. Otros dijeron que lo había hecho por particular respeto que se debe al señor ojo del culo.
Pues decir que no es bullicioso un pedo, ¡bueno es eso! ¿Hay cosa de más gusto que ver en un concurso grande, si se suelta uno, el rumor que mete y qué agudos acuden todos a taparse las narices, como está dicho, y otros que más lo huelen, haciendo la disimulada toman tabaco?
Y es probable que llega a tanto el valor de un pedo, que es prueba de amor; pues hasta que dos se han peído en la cama, no tengo por acertado el amancebamiento; tambien declara amistad, pues los señores no cagan ni se peen, sino delante de los de casa y amigos. Y un portugués preguntado cuál era la parte principal del cuerpo dijo que el culo, que se asentaba primero que nadie y aunque fuese delante del rey.
Los nombres del pedo son varios: cuál le llama "soltó un preso", haciendo al culo alcaide; otros dicen: "fuésele una pluma", como si el culo estuviera pelando perdices; otros dicen: "tómate ese tostón", como si el culo fuera garbanzal. Otros dicen algo crítico: "cuesco", derivado de la enigma; y otros han dicho: "Entre peña y peña el alba, río que suena". De aquí se levantó aquel refrán que dice: "Entre dos peñas feroces, un fraile daba voces". Y finalmente, dijo el otro: "El señor don Argamasilla cuando sale chilla".
Baste ya de probanzas de la nobleza del señor don Pedo y pase por ahora plaza de don caballero que porque no digan me revuelco demasiado no le acoto con otros muchos lugares y autoridades.
Dejo de tratar de los pedos degollados, si bien con esto conocerán de su hidalguía y caballería y grandeza que tiene el culo en este caso. Pues su fortaleza ¿quién la encarecerá?, si es tanta que el sólo limpiarse con un paño delgado se deja de modo por las dos partes, que es más difícil de tomar que la inclusa.
Y, volviendo a los demás sentidos, digo que lo que se queda en el pañuelo de la boca es gargajo, y lo de las narices moco, y lo de los ojos legañas, y lo de los oídos cera; pero lo queda del culo en la camisa es palomino, nombre de ave muy regalada. Fuera de que los ojos no tienen cosa señalada con que limpiarse; que a veces piden el pañuelo prestado a las narices y a la boca, y otras se limpian con las manos, y al mismo tenor los otros sentidos. Mas volviendo al culo, ¡qué de firmas de grandes señores ha iluminado! ¡Qué papeles de los más íntimos amigos no ha visto! ¡Qué de libros de los hombres más doctos ha gastado! ¡Qué de billetes de damas ha firmado! ¡Qué de procesos importantes ha manchado! y, ¡qué de camisas de Cambray y Holanda ha teñido! Y al fin le han servido de limpiadera las mejores y más hermosas manos del mundo, según aquel:

La mano de marfil es muy forzoso

que al culo de su dueña haya llegado.

Y lo merece todo, porque también, sin ser abeja, hace cera o cerote (que así dicen de los medrosos).
Hasta las melecinas deben su ganancia al ojo, que aunque no ve, algunos dijeron que veía Fulano la luz por el ojo del culo de Zutano. Y en verdad que no es vista que invidiar
De si tiene alguna gracia o no los culos sería largo de contar, baste decir que culos que se conocen, en la calle se saludan. Marcial dice que son saludadores compressis narebus Joven salutat, que en español quiere decir: represando las nalgas saluda a Júpiter, tratando de uno que se peió y por eso algunos le dan tanta antigüedad que dicen: ¿Qué tiene que ver el culo con el pulso? Como si dijeran de una cosa que no da cuidado ninguno y muy con verdad comparándola a otra que de cada accidente se desconcierta.
Y si nos dilatamos en esta materia será proceder infinito, sólo digo que en cuanto he hablado y ponderado del culo aunque me queda el rabo por desollar, que sus gracias son muchas y muy dignas de ponderación, como no son menores sus desgracias siguientes:

DESGRACIAS DEL OJO DEL CULO
PRIMERA DESGRACIA

Enseña un ayo mugriento la lición a un descuidado niño. Encomiéndasela a la memoria y como potencia vil pásasele y jugando, olvida y en pena de lo que pecó la memoria abre el culo a azotes.

SEGUNDA

Va un estudiante un madrugón a una viña, vendimia a la mitad de ella, lleva un lagar en el estómago, topa con una fuente, y porque se lo pide el gusto bebe hasta hartarse: pícase la sed y deshácese en cámaras y págalo el ojo del culo.

TERCERA

El otro mesurado o engullidor miserable, por comer de balde llenó tanto el estómago que se ahitó movido del apetito y págalo el culo a puro jeringazos.

CUARTA

Tiene un mal curado enfermo modorra y porque el humor se le ha apoderado de los sentidos y los descuidos que tuvo el poco prevenido médico, lo paga el culo a puro sanguijuelas que lo sajan vivo.

QUINTA

Sábese, según doctrina de muchos filósofos, que el regüeldo es pedo malogrado y que hay algunos tan desdichados que no se les permite llegar al culo, así lo enseña Angulo que no ha acabado de salir por la boca cuando le dicen todos: "¡Vaya a una pocilga!" , y cuando sale por el ojo del culo todo es aplaudido y cuando más le dicen cuerno, como otro tenía costumbre de decir cuando uno se peía "¡cuerno! por ahí comas carne y por la boca mierda, y papa te vea la madre que te parió porque te vea más medrado; en las sopas te lo halles como garbanzo, con esa música te entierren, sabañones y mal de gamones, coz de mula gallega, por donde salió el pedo meta el diablo el dedo, la víbora el pico, el puerco el hocico, el toro el cuerno, el león la mano, el cimborrio de El Escorial y la punta de mi caracol te metan amén".

SEXTA

Da el otro extranjero en caballerear, bizarrear y servir a damas y traer mucha bambolla y fausto, falta a los negocios y pierde el crédito y lo que pecaron los miembros genitales lo paga el inocente culo. Pues al punto dicen: "Fulano ya dio de culo" .

SEPTIMA

Va el otro narciso, pisaverde a pie por la calle en tiempo de todos y por más cuidado que pone en las chinas o piedras que están descubiertas para asegurar los pies y andar de guija en guija, resbálase el pie y hace pedazos el pobre culo y de más a más se hace una plasta de todo que le coge de pies a cabeza.

OCTAVA

Da el otro pobre a la medianoche en tiempo de invierno una correncia o evacuación de tripas y porque con la priesa que tiene no se acuerda bien hacia donde quedó el brasero o barreño de la lumbre tropieza en él y hace pedazos las piernas y el culo, cobrando con esta desgracia enfremedad para muchos días.

NONA

Tan desgraciado es el culo que hasta los animales les muerde el lobo por él y en las monas se ve que porque quieren descansar y sentarse a menudo se llenan el culo de callos y por eso han dado en decir: "Fulano tiene más callos que culo de mona".

DECIMA

Viene el otro picarón a sentir el calor del verano y porque yéndose a rascar la comezón de una ladilla frisona le estorbó el matarla una horrenda población de pendejos que topa hacia el culo, determina de matarlas con unas tijeras y teniendo las manos torpes y no ver lo que hace ni poder sufrir más el ser puerco abre a tijeretazos el pobre culo.

UNDECIMA

Viene la otra pobre casada o doncella a descubrir más de lo que fuera menester su natural inclinación de ser puta, tiene celo de ello el galán y causa cuidado al marido y por dar a entender que conocen la fragilidad y imperfección del sujeto, dicen: "de res que se mea el rabo, no hay que fiar".

DUODECIMA

Dale al otro una apretura en la calle o cógele en la comedia, sale con priesa a buscar dónde desbuchar, y porque no llegó tan presto a las necesarias o le embarazó algún nudo ciego, emplástase o embadúrnase de mierda el pobre culo.

DECIMOTERCERA

Viene el otro estudiante o platicante de medicina y al ir a ordenar un medicamento a la cocina topa a la criada que se había hecho del ojo, y ella por darle gusto y apagar el fomes de la concupiscencia y titilaciones venéreas, empieza sus cernidillos y bamboleos, diviértese con el gusto y acribilla a golpes el pobre culo de escalón en escalón.

DECIMOCUARTA

Vienen las Carnestolendas, alégranse las gentes en diferentes festines y por no más de antojo de muchachos o pasatiempo de hombres ociosos pagan los culos de los perros atándoles a la cola mazas diferentes.

DECIMOQUINTA

Vese el otro pobre condenado toreador de a pie embestido del toro, vuélvese para huir, túrbase o no salen los pies con presteza y por no salir ellos presto degárrale el toro el pobre culo.

DECIMOSEXTA

Va una vieja a echar una ayuda a un enfermo, ve poco, no la ha templado bien, encájasela dos dedos del culo, y dale entre las nalgas con ella, escáldale el culo que paga el pobre el descuido de la vieja borracha.

ULTIMA DESGRACIA

Finalmente, tan desgraciado es el culo que siendo así que todos los miembros del cuerpo se han holgado y huelgan muchas veces, los ojos de la cara gozando de lo hermoso, las narices de los buenos olores, la boca de lo bien sazonado y besando lo que ama, la lengua retozando entre los dientes, deleitándose con el reir, conversar y con ser pródiga y una vez que quiso holgar el pobre culo le quemaron.

domingo, 6 de febrero de 2011

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Schiele, E., Liegender weiblicher Akt

Te voy a echar mucho de menos.

jueves, 3 de febrero de 2011

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Aunque sonría, siempre estoy llorando.
Aunque llore, siempre me estoy riendo.

sábado, 22 de enero de 2011

PLANES VITALES

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Ver tocar a este hombre es una MARAVILLA.

Cuando acaben los exámenes voy a:
Ir a la playa
Dormir SIN DESPERTADOR
Empezar a pensar en mi futuro, pero tranquilamente
Irme de cañas indefinidamente
Olvidarme de que alguna vez existió la antigua Roma y F. Nietzsche
Pensar en mis últimos cinco meses -¡¡si va todo bien!!- de carrera.

martes, 7 de diciembre de 2010

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Lámpara de arco
A una persona sólo la conoce quien la ama carente de esperanza.
(WB)

lunes, 6 de diciembre de 2010

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Ich glaube ich mache alles falsch

lunes, 29 de noviembre de 2010

Apresarte

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Igor Melnikov

Igor Belkovsky

Igor Bitman

Igor Kozlovsky

Hoy es el día de los Igors. He estado buscando, mientras leo Dios, la muerte y el tiempo, de Levinas, nuevas presas artísticas. En poco creo más fielmente que en la posibilidad y capacidad del arte de desempañar y desempolvar y desengrasar y desangrar y renovar este asco de mundo.
Estoy agotada hoy.

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Leben

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Vasarely, Catch

El otro día me topé con unos de los pensamientos más poderosos y con capacidad destructiva que he visto, probablemente, en mi vida. Pertenece a La gaya ciencia, de F. Nietzsche, aunque yo lo vi como nota de inicio a las lecciones sobre Nietzsche de Heidegger:
"La vida puede ser un experimento del que conoce".
Resuena constantemente en mi cabeza.

martes, 26 de octubre de 2010

La Decadencia

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He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios.




Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmente se llama la Decadencia.



La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararía.

A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, como a mis pocos pares, la renuncia por modo y la contemplación por destino? No sabiendo lo que es la vida religiosa, ni pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre, ni sabiendo siquiera qué hacer de ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo de tener alma, la contemplación estética de la vida. Y, así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito, cultivada con un epicureismo sutilizado, como conviene a nuestros nervios cerebrales. Reteniendo, de la ciencia, solamente aquel precepto suyo central de que todo está sujeto a leyes fatales, contra las cuales no se reacciona independientemente, porque reaccionar es haber hecho ellas que reaccionásemos; y comprobando que ese precepto se ajusta al otro, más antiguo, de la divina fatalidad de las cosas, abdicamos del esfuerzo como los débiles del entretenimiento de los atletas, y nos inclinamos sobre el libro de las sensaciones con un gran escrúpulo de erudición sentida.



Fernando Pessoa, El libro del desasosiego de Bernando Soares, Seix Barral.
(Todas las fotos son del -gran- Alex Majoli)

sábado, 2 de octubre de 2010

Voces cruzadas

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Te conocí a media tarde
y a media tarde te pierdo,
minutos tuve tu risa,
minutos sólo tus besos.
Mi corazón entornado
tú lo querías abierto
de par en par,
de par en par lo querías
y yo guardaba silencio.
Y tú cada vez más rica
y yo cada vez más seco,
miré en tus ojos azules
y ya te echaba de menos.

Y me contabas mil cosas,
tenías diez mil proyectos
y todos eran urgentes.
Y yo, persiguiendo el viento.
Qué pena de ley de vida,
qué pena de ley del tiempo,
qué pena, sí,
qué pena no hablarte más
ni de cerca ni de lejos.
Todos te estaban llamando:
paisajes, cunas, misterios,
las luces del mediodía,
otro hombre, el mundo entero.

Soltaste una lagrimilla,
te guardaste mi pañuelo,
el taxista gruñó: vaya dos.
Y te llevó al aeropuerto.

Que sigas por ahí, tan guapa,
que llegues alto en tu vuelo,
que anides en tus amores
y que me sigas queriendo.
Si, a veces, como decías,
acurrucas tus adentros
piensa que a mí,
piensa que a mí, vida mía,
me sonríen tus recuerdos.
Que aunque no vea ya nunca
tus sortijas ni tus gestos
están aquellos minutos,
muy pocos pero muy ciertos,
brillantes contra el olvido,
rondando siempre mis sueños.

Soltaste una lagrimilla,
te guardaste mi pañuelo,
el taxista gruñó: vaya dos.
Y te llevó al aeropuerto

Javier Krahe

viernes, 1 de octubre de 2010

No soy retrasada

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A mí me gustaba más el mundo cuando era Zuhandenheit y no Vorhandenheit, cuando no había deterministas, dualistas, post y pre metafísicos, post y pre modernos, funcionalistas y fisicalistas, malos y buenos hermeneutas, heideggerianos y platónicos, hegelianos marxistas y no marxistas, marxistas y marxianos, escolásticos y feministas, queers, bolonias, ismos por todos lados, academia que huele a rancio hace unos años. Las discusiones son pastosas y apestosas, donde la verborrea impera sobre esos resquicios, esos escasos momentos de luz que, a veces y siempre sin avisar, nos trae esta disciplina nuestra tan rebelde que es la filosofía. Los sofistas llegaron hace unos cuantos siglos, y han hecho de la mentira la verdad. A mí me gustaba más el mundo cuando el saber partía del amor, pero no del amor propio, sino del amor del vientre, del amor por saberlo todo y por comerse el mundo. A mí me gustaba cuando se hacían viajes larguísimos, y muchas veces cargados de peligro, para fotocopiar un libro no del todo permitido. Es un mundo en el que estudiar filosofía no sirve para nada, cuando servir para algo es cumplir el american dream y olvidarse de los libros. A veces gritamos, casi sin aliento, que no queremos servir para nada si servir para algo es eso. Pero nos topamos con el frío muro de la realidad, que nos oprime y nos recuerda cómo están las cosas. Mal y bajando. A veces me pasa esto: nuevamente me invade la nostalgia por un mundo que ya no existe en el que no tengo hueco.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Existenciales

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Vaca de Cantabria. Verano de 2010

Heute, komme ich zu Hause zurück, aber das nicht mein Heimat ist.

domingo, 22 de agosto de 2010

La escatología

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Las palabras me parecen tan vacías y superfluas que se me atascan entre los dedos y me arrancan las uñas y se me astillan las imperfecciones de la madera de este escritorio roído. Estoy atemorizado, sólo me quedan estos débiles papeles que la próxima lluvia, penetrando por las goteras, destruirá. Emma vendrá enseguida, pero ella no entiende nada, todo le parece mucho más fácil (o no sé, quizá mucho más difícil). Estoy temblando, y sudo pese al frío de fuera. Creo que tengo fiebre. Pienso mucho en la muerte. La vida adquiere mucha más importancia al ser la antítesis de la muerte, me gusta pensarlo así. Si la muerte tiene algún límite conceptual, se encuentra precisamente en la vida, su otro extremo lo desconocemos, pero mucho me temo que esas mierdas del infierno sean banalidades junto al consumirse fétido de nuestro cuerpo, carroña de nobles gusanos. La muerte ya no me parece importante, no me parece grave. Tiritar es parte del proceso del acabose. Supongo que el mundo experimentará algo similar cuando llegue el Apocalipsis. ¿No será que el Apocalipsis está llegando poco a poco, con cada Auschwitz, con cada pirámide egipcia que se erige, entendida como maravilla bajo la matanza de tantos hombres, con cada Sahara, cada Haití destruido y Pakistán desolado? ¿No será que la vida pide un respiro? Emma no entiende nada. Sólo viene, se desnuda y follamos, y ya está. Ella siempre llora después de acostarse conmigo. Piensa que se está agotando su amor. Que yo se lo estoy quitando. Sin embargo, nunca falla a su cita, aunque de vez en cuando, como hoy, se retrase. Creo que me teme. Por eso viene siempre y siempre se acuesta conmigo. Siempre le canturreaba, con alguna mlodía de los Doors, las letras de Rimbaud, Trémulos, pobres, sus ojos / mis labios besaron, suaves: -Echó, cursi, su cabeza hacia atrás: «Mejor, si cabe...!
La conocí disfrazada de cordero degollado, como un augurio. El ron me ayuda a detener el tiempo. Se me cae, de cuando en cuando, la baba. El tiempo, qué brillante. Tendrá razón Johnny Carter, en tantas de nuestras epistolares conversaciones, cuando me decía aquello del minuto y medio y los quince minutos. ¡Y yo me creía, pobre de mí, que yo era cuerdo, y el pobre de Johnny se encontraba consumido por las drogas y la mala vida! La locura nos ocupa a todos. La cordura es un mero invento, al que necesitamos asirnos para pensar que algo en este mundo tiene algo de sentido. Me gustaría practicarme el Harakiri, pero me encuentro muy débil para siquiera intentarlo. El tiempo, antes creía en esas cosas. El tiempo es tan terriblemente relativo que si se asume tal relativismo la realidad se haría tan insostenible que la mera existencia humana sería un absurdo. Esto suena rimbombante, lo cual no deja de tener un gran atractivo, aunque no por ello deja de tener su sentido. El tiempo, que en cuanto es nombrado desaparece, como la sombra de Peter Pan. El tiempo, que un día, bajo el mandato de los trenes puntuales y los horarios laborales quiso controlar toda actividad. El tiempo, si creyera en él, consideraría que estos días son un reto entre lamentarme en la quietud de la inexistencia y el agobio de la vida que no cesa.




Escribo en esta roñosa pared con mi propia sangre. El carcelero me ha requisado el papel y el lápiz. Hay un nuevo decreto en esta asquerosa y mugrienta cárcel de algún lugar del mundo: está prohibido pensar, mucho más comunicar lo pensado. Me despido del mundo antes de que él me despida a mí cual rata por una cloaca.

domingo, 16 de mayo de 2010

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El ángel caído, (otra vez ) Chagall
Algo amanece, y no son tu horas. Siempre es demasiado tarde, demasiado tiempo, siempre es demasiado. Los relojes se han disparado, los fuegos artificiales estallan en el más absoluto silencio y Penélope desteje sin parar. La primavera no termina de llegar y los viejitos que miran las obras suspiran extasiados. Los libros están ardiendo. Los árboles siguen tristes junto a los caídos, pocos creen en las sorpresas. Bebes de tu vaso, quedan gotas en tu comisura, desapareces. El sueño me ha abandonado. Los cementerios se llenan de luciérnagas. Crecen manzanillas y se destruyen dientes de león. Un acorde disminuido mueve las olas. Está amaneciendo, y no estamos ahí para verlo. Nos ha invadido el ocaso.



sábado, 24 de abril de 2010

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Boceto para cuadro (2007)
Todo lo que puedo decir ahora mismo es que
NO ME APETECE NADA ESTUDIAR.
Ay, qué bien se queda una.

martes, 23 de febrero de 2010

Vagabundos

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A veces pienso que cada barrio tiene su mendigo particular. Incluso, si es muy grande o el barrio vale la pena, puede que se cuelen dos. El mío tenía dos, no porque sea más especial o porque valga la pena, sino porque tiene dos inmaculados cajeros para dormir por las noches. Ahora sólo queda uno, no sé que fue del otro. Era un hombre de mediana edad, delgado y la espalda curva, que utilizaba unos pantalones siempre por encima del ombligo. El que aún continúa no es ni alto ni bajo, con algo de melena desaliñada con algunas canas y barba, y es asiduo a hacer anormalidades, lo cual le da mucho más caché como vagabundo. A veces te dice hola guapa con voz trasnochada y apestando a vino Don Simón, con baba en los labios. Hoy estaba apoyado en los carteles del tranvía y se iba deslizando verticalmente hacia abajo hasta que adoptaba una posición tan incómoda y ridícula que tenía que deshacer lo recorrido y volver a empezar. Se podría decir que es un buen vagabundo. No molesta, no roba, y le da un aspecto interesante a las noches de mi barrio, cuando está metido en alguna manta de cáritas, con suerte, o en unos cartones, con frecuencia, en el cajero más amplio de los dos que hay. El estrecho lo suele utilizar menos, porque por paradójico que suene, es más concurrido. En el grande, a veces ya está durmiendo cuando algún usuario necesita sacar dinero, mostrándo a su vez la patética diferencia entre ambos. Simplemente, le bordea ligeramente, saca los cuartos, le vuelve a bordear y ahí le deja, apestando, abandonado.


Fotografía que saqué cerca de la estación de Sants, en Barcelona. 2007

viernes, 5 de febrero de 2010

Sobre la publicidad

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La publicidad es una mierda. En realidad, opino que la publicidad es de los mejores inventos de la historia de la humanidad, porque calan directamente en la construcción simbólica de los borregos, que somos todos. El caso es que ahora en concreto me encuentro bastante cabreada con los anuncios de coches.
En uno, de un SEAT IBIZA, relacionan ser "gente de verdad" (¿Qué será eso?) con poseer tan bien material.


Y lástima que no encuentre el otro ejemplo que quería poner, pero básicamente salía una chica rubia y debajo de ella "Ella es diferente, ella tiene un toyota". Entrañable. Lo que me molesta entre otras cosas, es la ingenuidad que presuponen (presuposición que no debe ser errónea si tales anuncios funcionan), lo que se traduce en una cada vez menos sutil información. Una vez leí que en China estaba prohibido, al menos hasta hace poco, publicitar apelando directamente al posible comprador. Las cosas se recomendaban o se sugerían.
No tengo mucho más tiempo ahora para profundizar en el tema, pero ahí queda.