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domingo, 27 de mayo de 2012

Benjamin y Paul Klee

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Paul Klee, Autopista

Benjamin se suicidó en Port-Bou (Cataluña) el 26 de septiembre de 1940, lugar al que había ido a parar huyendo de Alemania con el objetivo de llegar a EE.UU. Hay diferentes tesis que cuestionan si realmente fue un suicidio o si lo asesinaron las fuerzas del estado franquista (si les interesa el tema, les recomiendo que consigan la película documental "¿Quién mató a Walter Benjamin?" porque, más allá de que compartan o no la postura defendida en ella, es muy interesante la reconstrucción histórica que hacen). Hoy tengo una nueva propuesta para ampliar este asunto. Creo que se suicidó, pero no por ser perseguido por la Gestapo por intelectual y judío -la dignidad de elegir la muerte es uno de los últimos paraísos-, sino porque su querido Paul Klee fallecía en junio de 1940. Benjamin no pudo soportar un mundo sin Klee. Y decidió irse con él y con el Angelus Novus a sobrevolar la tierra y hablarnos de lo que podríamos llegar a ser como humanidad. A recordarnos que aún podemos romper el contrato con la violencia.

jueves, 24 de mayo de 2012

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Odilon Redon, Ofelia,1910

CON LA MANO EN LA SANGRE


Nadie se acuerda ya de la Gran Guerra
y aún tienen los ríos su largo brazo en cabestrillo
y los ojos saltados los puentes
y corazones ortopédicos los hombres.
Sólo tú, yo y aquel sueño polar de golondrinas,
con nuestras aguas verdes por la espera,
batimos el recuerdo en tu mármol, en mi frente, en su oído.
Nos venderán de nuevo
aunque prosigan con su rebelión armada los rosales
y la mentira con sus tres dimensiones y un pico con ojeras
y el treno de los trenes en el trino de una estación al este de los mares.
Todo se perderá: corales, ruiseñores,
la última comedia que apunte el caracol desde su concha,
los diarios que voceen las ranas al crepúsculo,
tu orfelinato de montañas locas,
tantas y tantas cosas que ignoran los cipreses.
Y de tu voz, hasta de tu voz, que enlaza la seda con los pámpanos,
fabricarán cañones que habrán de bendecir los obispos
para que rompan más eficazmente las venas de los sueños.
Se nos dará una gran razón: que somos hijos de la patria,
sin saber que a ti, a mí y al sueño polar de golondrinas
nos sobra espacio para vivir aun dentro de un beso de paloma.
(Pedro García Cabrera, en Gaceta de Arte, junio de 1936.
Posteriormente incluido en Entre la guerra y tú)

martes, 1 de marzo de 2011

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Paul Klee, The twittering machine


Volver a la infancia para comprobar que ese lugar nunca existió. Nunca fuimos pequeños.

martes, 1 de febrero de 2011

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Pierre-Albert Marquet, Desnudo sobre fondo azul

Es uno de los mejores poemas que he leído últimamente.

Cumpleaños

Una mujer antigua
como la noche, en la noche dijo:
"Nadie te ha de salvar, nadie
escuchará tu grito. El viento
dispersará el rebaño de nubes y palabras,
la frágil fortaleza que con esfuerzo alzaste
en estos treinta años de tu vida.
Todavía no sabes lo que es quedarse solo,
definitivamente solo, quebrados los espejos,
olvidados los nombres con que llenaste el mundo.
La cárcel feliz de la costumbre,
tardes de lluvia en la ciudad ausente,
el muchacho imprevisto que recoge
el cetro que otro, anónimo, le entrega,
la música cautiva entre las páginas
de algunos raros libros, las calles
maternales... Qué poco
le pediste a la vida. Y ese poco
te ha de faltar un día. No lo has tenido nunca.
Sigues en una celda de castigo
donde no llega el sol, con los ojos
cerrados, perro que busca terco
una rendija entre los lisos muros,
ave que deja el arca y que no encuentra
árbol en que posarse, solitaria
mañana de diciembre...

Tú eres
la celda, eres el carcelero
de un criminal sin rostro
de un puñado de arena en las manos del sueño

José Luis García Martín

sábado, 29 de enero de 2011

Frikadas.

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Fortuny, viejo al sol

-Muchas veces mis alumnos me preguntan si la hermenéutica telúrica incaica trastrueca la peripatética anotrética de la filosofía aristotélica por la inicuidad fáctica de los diálogos socráticos no dogmáticos, y yo siempre les respondo que no.

-¿Que no qué?

-Que no sé.

-Perdón, ¿se puede saber alumnos de qué?

-Basketball.


Ay, qué grandes son los de Les Luthiers.

lunes, 17 de enero de 2011

Crítica del concierto del 15-01-2011

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Aleksey Savrasov, Han vuelto los cuervos
(encontré la imagen en un foro neo-nazi, ¡yupi!)

El pasado sábado 15 de Diciembre, estuve en el concierto a cargo de la Orquesta Sinfónica de Tenerife, dirigida por Manuel Hernández Silva con el siguiente repertorio:

M. Gálvez: In Memoriam “...un día de invierno como
algunos poetas desearon...” . Obra
encargo del Festival. Estreno absoluto
Tchaikovsky: Serenata de cuerda
Shostakovich: Sinfonía nº 12

Hay algunas cosas que, así de entrada, molestan: Alexis Cárdenas, que estaba anunciado como solista para el concierto de ese día, nunca apareció -ya que probablemente, haya sigo un error de la organización, pues las obras no son para violín solista-. Ello no sería problemático si los promotores del festival de música de Canarias hubiesen dado alguna explicación a nosotros su adorado público -aún la estamos esperando-.
.
La obra de Gálvez está inspirada en un poema que escribió Salvador Fernández-Vivancos, un buen amigo del compositor, a a su padre que fallecía en 2008. El compositor, allí presente, tuvo la cortesía de leernos el nombrado poema, de una crudeza desgarradora. Debe ser por mi gusto contracorriente pero, mientras que en general, por lo que pude tantear, la obra desagradó, a mí me pareció, lo menos, muy interesante. Desde mi punto de vista, la pieza se divide en tres grandes bloques, que representarían tres momentos ante la muerte: la noticia del fallecimiento, la rabia y la impotencia y, por último, la recomposición de la vida sin el fallecido (lo cual adquiere especial sentido en referencia a un familiar tan cercano como un padre). Con una estructura sorprendentemente circular, el principio y el final se unían con un diálogo solístico entre la flauta, el clarinete y el fagot, con un acorde tenuto en el resto de la orquesta que iba en crescendo hacia la segunda parte, de gran fuerza. Es cierto que su debilidad principal es que en la parte central, que yo he llamado de la rabia y la impotencia, ese ánimo por mostrar, supongo, la incomprensibilidad y la inconmensurabilidad de la muerte, hace que el mensaje sea muy oscuro: ni las melodías, ni el ritmo ni el diálogo entre los instrumentos es claro. Ya lo advirtió Gálvez: no buscaba con esta obra contar una historia, sino poner en clave musical sus sensaciones con respecto a la muerte. Pese a que tendría que escucharla algunas cuantas veces más, me pareció muy sugestiva y capaz de captar la gravedad de la muerte, que nos mantiene en la pulsión de la limitación.

De resto, considero que la relación "programática" entre Gálvez y Tchaikovsky no fue excesivamente acertada pues, aunque la Serenata del ruso tiene un gran poder dramático, cambia radicalmente el carácter de la audición. Y esos cambios o quedan muy bien o quedan muy mal. La interpretación de una obra tan compleja como la Serenata fue, desde mi punto de vista, recargada y anodina. Es, quizá, el "problema" de Tchaikovsky: tiene tantas posibilidades que puede no decir nada. Pese a fragmentos muy brillantes, el director se limitó, con perdón, a hacer un más o menos coherente uso del piano y el forte. Con Shostakovich recuperó el respeto de los rusos, aunque tocaron la sinfonía del tirón lo que, por un lado, permite comprender la obra de forma holista -y más partiendo de la coyuntura de que tiene un carácter programático-, por otro lado es imposible mantener la cota de atención durante los casi 40 minutos que dura la obra. Además, el discurso, desde mi punto de vista, necesita detenerse: para reflexionar, para respirar, para entender lo que sigue. No se puede unir Razliv con Aurora, ni ésta con El amanecer de la humanidad. Asimismo, varios de los materiales que utiliza, los cuales son tomados de canciones populares, son repetidos incanasablemente, por lo que tocar la sinfonía del tirón sólo agudiza la pesadez de la reiteración.

domingo, 16 de enero de 2011

Palabras

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Estoy obsesionada con estos lirios de Van Gogh.

Estoy buscando las palabras más [cambio de criterio] interesantes, divertidas, curiosas o simplemente, que no hay palabras para hablar sobre esas palabras.
No importa el idioma.
Les invito a que participen en mi búsqueda.

Para mí -por esta vez-
Crepúsculo
Carne
Cristalizar
Libélula
-con el permiso de Asdpiqas- Heimweh
Buenro (de buen rollo)

jueves, 6 de enero de 2011

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Approaching puberty, de Max Ernst (1921)
Geórgicas:

1. Tengo frío junto a los manantiales. He subido hasta cansar
mi corazón.

Hay yerba negra en las laderas y azucenas cárdenas entre sombras,
pero, ¿qué hago yo delante del abismo?

Bajo las águilas silenciosas, la inmensidad carece de significado.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Notas sobre Carmen

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Carmen de Córdoba, de Julio Romero de Torres

Sus pechos lloraban leche y carne desnutrida. Sus pechos, siempre desnudos alimentando almas recién venidas al mundo, eran mi rincón favorito de su cuerpo. Sus ojos, tan cansados y tristes, eran como sus manos: trabajadores, rápidos, inteligentes. Sonreía apenas, pero cuando sonreía, ay, cuando sonreía el aire recogía las hojas secas, los claveles y azahares se enredaban en su pelo y los ángeles expulsados del cielo volvían a creer en dios. Carmen, Carmen de Córdoba, una niña que tuvo que crecer muy pronto para morir aún con más premura. Un tal Mérimée, un extranjero aburguesado de la Francia más rancia, decidió escribir novelas hacia 1820. Nunca Carmen había sido más hermosa, nunca el sol había iluminado con más intensidad: era para iluminarla a ella. A mala hora entró en aquel bar, donde el señorito Mérimée bebía un par de tragos para disponerse a esbozar las primeras líneas de su nueva novela. A mala hora. La vio, preguntó por ella y fue a visitarla todos los días de aquel verano de 1845. Mérimée la veía con sus pechos desnudos, su boca siempre roja, como su sangre y su conciencia; y sus manos, que nunca le tocarían. Mérimée trató de agasajarla con rosas, con su acento francés, con sus flirteos con la escritura cervantesca. Poco pudo hacer: Carmen era siempre de otros y de nadie. Mérimée, desesperado, escribía líneas y líneas emborronadas, entre el vino y las noches en vela, sobre su desventura con Carmen. ¿Por qué a él, un señor tan refinado, tan culto, tan preparado, extranjero y galán no podía tenerla a ella? Cuando terminó de escribir tuvo que hacerlo: mató a Carmen, mató a la protagonista de su mejor novela para no matarse a sí mismo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

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Ich glaube ich mache alles falsch

lunes, 29 de noviembre de 2010

Apresarte

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Igor Melnikov

Igor Belkovsky

Igor Bitman

Igor Kozlovsky

Hoy es el día de los Igors. He estado buscando, mientras leo Dios, la muerte y el tiempo, de Levinas, nuevas presas artísticas. En poco creo más fielmente que en la posibilidad y capacidad del arte de desempañar y desempolvar y desengrasar y desangrar y renovar este asco de mundo.
Estoy agotada hoy.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sonrisas y lágrimas

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¡Qué decepción cuando vi los cuadros de Turner, que son poco más grandes que postales!

Blas de Otero hoy, Blas de Otero.

Ímpetu

Mas no todo ha de ser ruina y vacío.
No todo desescombro ni deshielo.
Encima de este hombro llevo el cielo,
y encima de este otro, un ancho río

de entusiasmo. Y, en medio, el cuerpo mío,
árbol de luz gritando desde el suelo.
Y, entre raíz mortal, fronda de anhelo,
mi corazón en pie, rayo sombrío.

Sólo el ansia me vence. Pero avanzo
sin dudar, sobre abismos infinitos,
con la mano tendida: si no alcanzo

con la mano, ¡ya alcanzaré con gritos!
y sigo, siempre, en pie, y así, me lanzo
al mar, desde una fronda de apetitos.

martes, 26 de octubre de 2010

La Decadencia

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He nacido en un tiempo en que la mayoría de los jóvenes habían perdido la creencia en Dios, por la misma razón que sus mayores la habían tenido: sin saber por qué. Y entonces, porque el espíritu humano tiende naturalmente a criticar porque siente, y no porque piensa, la mayoría de los jóvenes ha escogido a la Humanidad como sucedáneo de Dios.




Pertenezco, sin embargo, a esa especie de hombres que están siempre al margen de aquello a lo que pertenecen, no ven sólo la multitud de la que son, sino también los grandes espacios que hay al lado. Por eso no he abandonado a Dios tan ampliamente como ellos ni he aceptado nunca a la Humanidad. He considerado que Dios, siendo improbable, podría ser; pudiendo, pues, ser adorado; pero que la Humanidad, siendo una mera idea biológica, y no significando más que la especie animal humana, no era más digna de adoración que cualquier otra especie animal. Este culto de la Humanidad, con sus ritos de Libertad e Igualdad, me ha parecido siempre una resurrección de los cultos antiguos, en que los animales eran como dioses, o los dioses tenían cabezas de animales.Así, no sabiendo creer en Dios, y no pudiendo creer en una suma de animales, me he quedado, como otros de la orilla de las gentes, en esa distancia de todo a que comúnmente se llama la Decadencia.



La Decadencia es la pérdida total de la inconsciencia; porque la inconsciencia es el fundamento de la vida. El corazón, si pudiese pensar, se pararía.

A quien como yo, así, viviendo no sabe tener vida, ¿qué le queda sino, como a mis pocos pares, la renuncia por modo y la contemplación por destino? No sabiendo lo que es la vida religiosa, ni pudiendo saberlo, porque no se tiene fe con la razón; no pudiendo tener fe en la abstracción del hombre, ni sabiendo siquiera qué hacer de ella ante nosotros, nos quedaba, como motivo de tener alma, la contemplación estética de la vida. Y, así, ajenos a la solemnidad de todos los mundos, indiferentes a lo divino y despreciadores de lo humano, nos entregamos fútilmente a la sensación sin propósito, cultivada con un epicureismo sutilizado, como conviene a nuestros nervios cerebrales. Reteniendo, de la ciencia, solamente aquel precepto suyo central de que todo está sujeto a leyes fatales, contra las cuales no se reacciona independientemente, porque reaccionar es haber hecho ellas que reaccionásemos; y comprobando que ese precepto se ajusta al otro, más antiguo, de la divina fatalidad de las cosas, abdicamos del esfuerzo como los débiles del entretenimiento de los atletas, y nos inclinamos sobre el libro de las sensaciones con un gran escrúpulo de erudición sentida.



Fernando Pessoa, El libro del desasosiego de Bernando Soares, Seix Barral.
(Todas las fotos son del -gran- Alex Majoli)

viernes, 10 de septiembre de 2010

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Bailarinas de las velas, de Kirchner

La soledad no es tan mala si se lleva en compañía.

lunes, 31 de mayo de 2010

Ser o no ser (crítica de la obra de teatro)

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Haciendo un receso de mis estudios, ya que viene una semana cargadita, les dejo aquí un comentario de la espléndida obra que tuve el placer ayer de ver: Ser o no Ser.
Basada en la película de E. Lubitsch en 1942, tenía mis tímidas dudas de si podría, de algún modo, parecerse esta adaptación teatral de Alvaro Lavín (el cual, por cierto, debe ser familia mía lejana, seguro, algún día contaré esa historia, junto a la que me relaciona con Spinoza) a la genial obra del alemán. Me parecía, y creo que esto será más o menos compartido, un reto muy difícil.
Sin embargo, me sorprendió muy gratamente. Cuenta con una escenografía de lo más sencilla, invariable durante la hora y media (lo cual tiene mucho mérito, porque no hubo ningún momento en que el espectador no entendiese la ubicuidad de los personajes, gracias a los juegos de luces), a excepción de un par de ocasiones en que se añadieron pantallas que mostraban contenido audiovisual; y siete personajes que, al igual que en la película, en ocasiones interpretan más de un personaje. Al respecto, es casi obligado señalar la brillante actuación de José Luis Gil, el señor Cuesta de 'Aquí no hay quién viva' para los amigos, que daba vida a Joseph Tura: tanto en la piel de Hamlet, como de Siletsky y Erdhardt o el comandante (nombreimpronunciable) de Hitler, estuvo deslumbrante. Me recordó un poco a la idea que se suele pedir cuando se interpreta a los clásicos (del clasicismo): Hay que tocar Mozart de tal modo que aunque sea difícil, parezca que es sencillísimo. Sobre todo, que el público no se dé cuenta de que es difícil. Lo mismo sucedió ayer, no sólo haciéndolo sencillo, sino con escenas dignas de guardar sin variantes en la memoria. No llegó a eclipsar tampoco al resto de los personajes, con un reparto de lujo, que todos, al igual que Gil, con muchas tablas a la espalda, supieron darle a esta obra de teatro la aspiración de toda obra de arte: querer volverla a ver. Yo iría hoy, y mañana y pasado.
Ser o no ser tiene un humor ácido, un humor divertidísimo, políticamente incorrecto, duro y nostálgico, tierno e inteligente. Ser o no ser no sólo no ha cumplido correctamente con las peticiones de las expectativas que todos llevábamos de casa, sino que nos ha dado con un canto en las dientes, por malpensados: sorprendente, fresca, una obra de teatro digna de su película.

lunes, 24 de mayo de 2010

Tristeza

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Las dos Fridas, Frida Kahlo

Dártelo es mi privilegio
y como te lo doy,
te lo podré quitar

-la noche es mágica también, ¿no?-
-y trágica.
me pasaba las horas
acariciando mi herida
se me iban los días....-

no me pidas que te espere
porque siempre que espero
estoy persiguiendo


Yo intentaba escrutar las estrellas
mientras tú te pintabas las uñas de los pies

sí, te veré surfear de nuevo
con tu traje de sirena
y tu tabla plateada

en una habitación con vistas
con una desconocida que conocí


en mi búsqueda de la felicidad
me vi interrumpido por la metafísica

escribo sobre ti desde hace mucho
incluso antes de conocerte

y si no te veo aquí
te veré en mis sueños

tengo mi tristeza siempre ahí
escondida
poniéndose guapa
y cuento con ella
pa' que me sepa guiar
mas allá de ti
mas allá de mí

lunes, 17 de mayo de 2010

Necrológica II

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El angelus, de Millet

Gracias, Mario. Hoy se cumple un año desde que no está, y parece que la primavera haya florecido un poco menos sin él.

Pero aún con una esquina rota el espejo sirve, la primavera sirve.

Mi Primavera. Aire
La primavera este año para mí, es redundante. Tengo tanta, que quizá deba guardar algo para mi invierno, si no,
¿dónde hallará calor mi corazón cuando éste llegue?

Mi estación la formó tu mirada y tus palabras, tus huellas en mi morada, pude ver el azul del cielo en los días más grises, leí la esencia de tus palabras llegó a mis sentidos, tu mirada (la de cada uno de vosotros y otros que no pasan por esta casa), al reflejarme, me hicieron transparente, sigo sin poder reconocerme en los espejos, pero ya no lo necesito.

He tenido primaveras llenas de inviernos, e inviernos llenos de primavera, éste es uno de ellos, la primavera lleva deslizándose sobre mí todo el invierno, parece que la que mañana, los expertos dicen que nace, surja para mí, para que yo pueda estar en armonía con lo que me rodea. Hay quien te mira extraño cuando vives la primavera en pleno invierno.

Tu mano es mi primavera, tú haces qué tenga agua. Sin ti, sería quizá, tan sólo un desierto, sin ni siquiera un oasis sobre mi piel.
Aire, aire….


Después de estos cinco años de invierno nadie me va a robar la primavera


(Fragmento de BENDETTI, M., Primavera con una esquina rota)

domingo, 16 de mayo de 2010

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El ángel caído, (otra vez ) Chagall
Algo amanece, y no son tu horas. Siempre es demasiado tarde, demasiado tiempo, siempre es demasiado. Los relojes se han disparado, los fuegos artificiales estallan en el más absoluto silencio y Penélope desteje sin parar. La primavera no termina de llegar y los viejitos que miran las obras suspiran extasiados. Los libros están ardiendo. Los árboles siguen tristes junto a los caídos, pocos creen en las sorpresas. Bebes de tu vaso, quedan gotas en tu comisura, desapareces. El sueño me ha abandonado. Los cementerios se llenan de luciérnagas. Crecen manzanillas y se destruyen dientes de león. Un acorde disminuido mueve las olas. Está amaneciendo, y no estamos ahí para verlo. Nos ha invadido el ocaso.



martes, 11 de mayo de 2010

Paseos divergentes

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El paseo, de Marc Chagall


Ya no vale echarse atrás,
vamos a ultimar el plan de escapismo,
lo has prometido.

Si día a día hemos ido a peor,
si nunca caes de pie, ¿quién mueve los hilos?,
corta el ciclo.

Noche maga, ¿adónde fuiste?
De nada sirve ir a más velocidad
si los recuerdos te encadenan.
Y encerrado entre ti mismo,
maniobras de escapismo
se convierten en refugios o salidas
por donde escapar.

Por las ventanas sé que escaparán,
van a ser un millón, un millón,
saldrán por las calles
a asustarles.
Creo que tiemblas como un flan,
prometiste iniciar conmigo el viaje,
no me plantes.

Noche maga, ¿adónde fuiste?
De nada sirve ir a más velocidad
si los recuerdos te encadenan.
Y encerrado entre ti mismo
maniobras de escapismo ...
me diluirán.


Maniobras de escapismo, de Love of Lesbian

jueves, 25 de marzo de 2010

Quejas, para variar

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Vieja friendo huevos, del GRANDE Velázquez


Aprovechando la coyuntura...
Estoy hasta los huevos.
pero muy pero que muy hasta los huevos
(si tuviera)
Buenas noches pa'l que las tenga.