viernes, 22 de enero de 2016
Yo sí lo sé
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 14:46 0 comentarios
Yo ya sabía que la poesía dolía.
Pero luego están esos momentos en que lo recuerdo y duele más.
Aunque tú no lo sepas (Luis García Montero)
Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.
Luis García Montero
Aunque tú no lo sepas (en Habitaciones separadas. Visor libros)
Pero luego están esos momentos en que lo recuerdo y duele más.
Aunque tú no lo sepas (Luis García Montero)
Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminando
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos.
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.
Luis García Montero
Aunque tú no lo sepas (en Habitaciones separadas. Visor libros)
domingo, 30 de agosto de 2015
Preciso me encontrar
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 17:03 0 comentarios
Tan sencillo como echar de menos. Tan sencillo como cortarse entre uña y carne con la punta de un trozo de papel. Tan sencillo como coger el teléfono, y colgar, y coger el teléfono,y colgar. Y al final susurrar algo, ya que lo sencillo es también un secreto. Tan sencillo como deformar recuerdos. Tan sencillo como encontrar huellas del pasado y lanzarse al abismo de seguirlas. Tan sencillo como pensar demasiado, pensar mientras preparas un té, mientras escuchas la radio distraida, mientras haces como que lees. Tan sencillo como comer sin hambre, por hacer la hora. Todo esto tan sencillo es lo que hace tan complicado lo que me pasa.
Mi tristeza es un castillo
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 16:58 0 comentarios"Mi tristeza es mi castillo; erigido como un nido de águila en la cumbre de una montaña, alcanza las nubes. Nadie puede asaltarlo. Desde esta residencia desciencido en vuelo a la realidad y cobro mi presa. Pero no me quedo abajo; vuelvo con ella a mi castillo. Lo que apreso son imágenes; que traspaso a un tapiz con que revisto los muros de mi cámara. Vivo así como un difunto. Cada vivencia mía la someto al bautismo del olvido y la consagro a la eternidad del recuerdo. Y ahí estoy yo sentado, sumido en mis pensamiento, encanecido, explicando con voz queda, casi susurrante, imagen tras imagen; y junto a mí está sentado un niño que escucha mis palabras, aunque hace tiempo que sabe todo lo que voy a contar"
Kierkegaard
lunes, 25 de mayo de 2015
José Jiménez Lozano
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 22:52 0 comentarios
Anselm Kiefer -El célebre orden de la noche
Tras la lluvia,
en el jardín de arena,
un guijarro negro relucía
como el ojo del mundo.
Y quizá lo era.
Libertad
Porque sí, el agua
echó a correr, saltándose el regato.
¿Hacia dónde?
¿Y qué le importa al agua?
Elegías menores, 2002
domingo, 7 de septiembre de 2014
Las conversaciones del entresuelo
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 0:09 0 comentarios
Vivo en un entresuelo. Eso significa que mi ventana da directamente a la calle. No es lo mejor, sino lo único que tenía a la mano. Lo que se oye es casi un retrato de partes de la sociedad. Copiaré aquí algunos fragmentos.
Conversación 1. CHICO: "[...] y ella no me quería. Yo me esforzaba incluso en mostrarle mis sentimientos, y todo para nada, claro, porque ella no me podía querer"
Conversación 2. CHICA "[...] No, déjame, en serio, déjame ya, no sé para qué estamos juntos"
Conversación 3. HOMBRE "[...] no hombre, si ya, a ver si gana el Barça hombre".
Continuará.
Conversación 1. CHICO: "[...] y ella no me quería. Yo me esforzaba incluso en mostrarle mis sentimientos, y todo para nada, claro, porque ella no me podía querer"
Conversación 2. CHICA "[...] No, déjame, en serio, déjame ya, no sé para qué estamos juntos"
Conversación 3. HOMBRE "[...] no hombre, si ya, a ver si gana el Barça hombre".
Continuará.
martes, 16 de abril de 2013
Entender cosas
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 22:58 0 comentarios
Cuando algunos solitarios que ni han de abrigar la espe-
ranza de tener oyentes ni necesitan tenerlos, hacen ocasio-
nalmente ensayos con el tocar el piano a cuatro manos, esto
no tendría por qué irrogarles ningún prejuicio. A la postre
siempre se encuentra también un niño para pasarles las
páginas.
La imagen del niño pasando las páginas desprende el aroma
de seguridades precarias que sólo aparentemente tuvieron
vigencia, del mundo burgués de la infancia que iba a desa-
parecer en los vaivenes del llamado siglo corto.
Th. W. Adorno
ranza de tener oyentes ni necesitan tenerlos, hacen ocasio-
nalmente ensayos con el tocar el piano a cuatro manos, esto
no tendría por qué irrogarles ningún prejuicio. A la postre
siempre se encuentra también un niño para pasarles las
páginas.
La imagen del niño pasando las páginas desprende el aroma
de seguridades precarias que sólo aparentemente tuvieron
vigencia, del mundo burgués de la infancia que iba a desa-
parecer en los vaivenes del llamado siglo corto.
Th. W. Adorno
viernes, 4 de enero de 2013
Madrugadas
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 2:23 1 comentarios
Leyendo a Fayad Jamís cuando debería estar estudiando. Poesía que se vuelve más importante que todo lo demás.
Abrí la verja de hierro,
Sentí como chirriaba, tropece en algún tronco
y miré una ventana encendida, pero la madrugada
devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome
que el mundo está roto y oxidado. Entré,
subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta,
me quité el saco, me senté, me dije estoy sudando,
comencé a golpear mi pobre máquina de hablar,
de roncar y de morir (tú dormías, tú duermes, tú
no sabes
cuánto te amo), me quité la corbata y la camisa,
me puse el alma nueva que me hiciste esta tarde,
seguí tecleando y maldiciendo, amándote
y mordiéndome
los puños. Y de pronto llegaron hasta mí
otras voces:
iban cantando cosas imposibles y bellas, iban
encendiendo
la mañana, recordaban besos que se pudrieron
en el río,
labios que destruyó la ausencia. Y yo no quise decir nada
más: no quiero hablar, acaso en el chirrido
de la verja rompí cruelmente el aire de tu sueño.
Qué importa entrar o salir o desnacer.
Me quito los zapatos
y los lanzo ciego, amorosamente, contra el mundo.
Abrí la verja de hierro,
Sentí como chirriaba, tropece en algún tronco
y miré una ventana encendida, pero la madrugada
devoraba las hojas y tú no estabas allí diciéndome
que el mundo está roto y oxidado. Entré,
subí en silencio las escaleras, abrí otra puerta,
me quité el saco, me senté, me dije estoy sudando,
comencé a golpear mi pobre máquina de hablar,
de roncar y de morir (tú dormías, tú duermes, tú
no sabes
cuánto te amo), me quité la corbata y la camisa,
me puse el alma nueva que me hiciste esta tarde,
seguí tecleando y maldiciendo, amándote
y mordiéndome
los puños. Y de pronto llegaron hasta mí
otras voces:
iban cantando cosas imposibles y bellas, iban
encendiendo
la mañana, recordaban besos que se pudrieron
en el río,
labios que destruyó la ausencia. Y yo no quise decir nada
más: no quiero hablar, acaso en el chirrido
de la verja rompí cruelmente el aire de tu sueño.
Qué importa entrar o salir o desnacer.
Me quito los zapatos
y los lanzo ciego, amorosamente, contra el mundo.
sábado, 15 de diciembre de 2012
Materialismo histórico
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 2:12 0 comentarios
El parapeto de la muerte (carta de Pablo de la Torriente Brau)
Te escribo desde la Sierra de Guadarrama, en donde me he pasado ocho días con la columna de Paco Galán, viviendo en su casa, asistiendo a las asambleas de los milicianos, sufriendo todas las mañanas el cañoneo matutino e hijo de puta de los fascistas y subiendo a los parapetos y disparando a la canalla. Por cierto, debo notificarte, no sin un poco de desprecio a tanta literatura falsificada como se está haciendo de la guerra en los periódicos, que, según me dijeron los milicianos y los oficiales de la columna, el primer periodista que subía con ellos, a pasarse las veinticuatro horas de guardia, había sido yo. Tuvimos ese día fuego nutrido con ellos. Nuestro parapeto es uno que se conoce por "La Peña del Alemán", y está frente a uno de ellos al que llamaban "el parapeto de la muerte". Estos puntos constituyen los dos fuegos más próximos, al extremo de que, en cuanto oscurece, empiezan, de parte y parte, los discursos que concluyen con los insultos de rigor. Yo tuve el honor de endilgarles tres discursos en una sola noche. Y acabaron por gritar: "Que hable el cubano". Ya ves tú qué honor, que los "camaradas fascistas", como les llamaba, tuvieron gusto en oirme. Claro que no fueron discursos al estilo mío del "Mella", que tanto indignaban la seriedad de la compañera de Ramírez. Fueron en serio y después de cada uno de ellos se quedan en silencio, como pensando qué contestar. Al fin se salían por la tangente, planteando otros problemas, a los cuales daba rápida contestación. Por último, donde llegó mi elocuencia a la cúspide fue cuando, recogiendo mi alusión de que les disparábamos con balas mexicanas, me plantearon el problema de cómo yo me atrevía a reprocharles a ellos usar aviones italianos si empleábamos balas mexicanas. Y he aquí que mi "poderosa" dialéctica dejó definitivamente aclarada la diferencia que existe entre un avión de Mussolini y una bala de los trabajadores de México. Después de esto, lo menos que me dijeron, hijo de puta, etc., que era precisamente lo que yo quería. Pues en estas luchas oratorias nocturnas, lo importante es dejar sin argumentos al contrario, para irle minando las fuerzas.
lunes, 1 de octubre de 2012
Envíeme jamón
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 20:03 2 comentarios
Buscar piso en ciudades de las que controlas el idioma de forma modesta genera anécdotas simpáticas que alivian el co*azo que es este proceso. La última que me ha ocurrido es la siguiente.
En alemán las letras son muy importantes. Quizá más que en otros idiomas. El asunto es que uno de los posibles verbos utilizados para "enviar" es "schicken". Esta palabra, tan inocente ella, pasa a significar "jamón" si le añadimos una aún más inocente "n" y le quitamos una "c": "schinken".
Como ya se podrán imaginar, el otro día escribí a un posible compañero de piso diciéndole que si me podía "algunas fotos jamón" en lugar de decirle que si me podía "enviar algunas fotos".
Definitivamente, "jamón" es una palabra problemática (recordemos el típico juego lingüístico de "monjamónjamón". Es la tragedia de lo inenarrable: no se le debería haber puesto nombre a ese alimento divino. Lo gracioso sería que mi madre hablase alemán y le enviase cartas desde el extranjero pidiéndole el manjar "schinken schicken, bitte" (no es correcto gramaticalmente, pero valga para la hilaridad).
Deséenme suerte para mi búsqueda...
En alemán las letras son muy importantes. Quizá más que en otros idiomas. El asunto es que uno de los posibles verbos utilizados para "enviar" es "schicken". Esta palabra, tan inocente ella, pasa a significar "jamón" si le añadimos una aún más inocente "n" y le quitamos una "c": "schinken".
Como ya se podrán imaginar, el otro día escribí a un posible compañero de piso diciéndole que si me podía "algunas fotos jamón" en lugar de decirle que si me podía "enviar algunas fotos".
Definitivamente, "jamón" es una palabra problemática (recordemos el típico juego lingüístico de "monjamónjamón". Es la tragedia de lo inenarrable: no se le debería haber puesto nombre a ese alimento divino. Lo gracioso sería que mi madre hablase alemán y le enviase cartas desde el extranjero pidiéndole el manjar "schinken schicken, bitte" (no es correcto gramaticalmente, pero valga para la hilaridad).
Deséenme suerte para mi búsqueda...
miércoles, 22 de agosto de 2012
Algunas cosas verdaderas que se dijeron hace ya mucho tiempo.
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 1:52 0 comentarios
"Poder preguntar significa ser capaz de esperar, aunque fuese toda una vida. Pero una época para la cual sólo es real lo que se mueve rápidamente y lo que se puede asir con ambas manos, estimará que el preguntar es "ajeno a la realidad", algo que no es rentable. Mas, lo esencial no son los números, sino el tiempo justo, es decir, el justo instante y la justa perseverancia."
Martin Heidegger
Martin Heidegger
sábado, 11 de agosto de 2012
Las metáforas de Mickey Mouse
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 11:26 0 comentarios"La existencia del ratón Mick[e]y es ese ensueño de los hombres actuales. Es una existencia llena de prodigios que no sólo superan los prodigios técnicos, sino que se ríen de ellos. Ya que lo más notable de ellos es que proceden todos sin maquinaria, improvisados, del cuerpo del ratón Mick[e]y, del de sus compañeros y sus perseguidores, o de los muebles más cotidianos, igual que si saliesen de un árbol,
de las nubes o del océano. Naturaleza y técnica, primitivismo y confort van aquí a una, y ante los ojos de las gentes, fatigadas por las complicaciones sin fin de cada día y cuya meta vital no emerge sino como lejanísimo punto de fuga en una perspectiva infinita de medios, aparece redentora una existencia que en cada giro se basta a sí misma del modo más simple a la par que más confortable, y en la cual un auto no pesa más que un sombrero de paja y la fruta en el árbol se redondea tan deprisa como la barquilla de un globo".
Walter Benjamin, "Experiencia y pobreza", 1933.
miércoles, 11 de julio de 2012
Feliz verano, de Almudena Grandes
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 8:02 0 comentarios
Edward Hopper, A woman in the sun, 1941
Hay muchas cosas buenas que salen gratis. Pasear por la mañana temprano, cuando el sol es tierno, tímido como la brisa que coquetea con las hojas de los árboles. Caminar de madrugada por calles tan llenas de gente como en los mediodías del invierno, para asombrarse de la euforia silenciosa de las parejas que se besan en los bancos, o apoyadas en los pilares de las plazas porticadas. Los que viven cerca del mar lo tienen fácil, pero también es una fiesta meter en una tartera la comida prevista para consumir en casa, despacharla sobre una manta, en la hierba de algún parque, y tumbarse después a la sombra. Asistir a los conciertos de las bandas que suelen tocar en quioscos de parques y plazas mayores los domingos por la mañana. Y frecuentar las bibliotecas públicas, mientras duren.
Hay muchas cosas buenas que salen muy baratas. Una botella de vino para beberla despacio, en casa, al atardecer y entre amigos. Un buen libro de bolsillo, que proporciona una emoción que dura más que el vino y cuesta casi lo mismo. Un cine de verano, el lugar ideal para hacer manitas. Una ración de ensaladilla rusa y dos cañas, en la terraza de un bar cualquiera, antes o después del cine de verano. Enamorarse es un milagro todavía más barato, tan caro que, sin embargo, no se puede fabricar.
El verano es el tiempo de la felicidad. Apúrenlo y no piensen en el invierno que nos espera. Porque nuestros abuelos lo tuvieron muchísimo peor que nosotros y si no hubieran vivido, si no hubieran sabido disfrutar de la vida, si no se hubieran enamorado en tiempos atroces, nosotros no estaríamos aquí. Si existe una cosa que sabemos hacer bien los españoles es ser pobres. Lo hemos sido casi siempre, pero eso no nos ha hecho más desgraciados, ni más tristes que los demás. Recuérdenlo y sean felices, porque la felicidad también es una forma de resistir.
miércoles, 30 de mayo de 2012
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18:38
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A Kant
(El día que Kant desapareció hacía un día tan claro, de nubes tan puras, como pocos se han
(El día que Kant desapareció hacía un día tan claro, de nubes tan puras, como pocos se han
visto por aquí. Sólo en el cénit, un pequeño vapor
fino y ligero se elevaba en el azul del cielo.
Se cuenta que un soldado, que pasaba por el puente, lo
observó mucho rato y se puso a decir:
mirad, es el alma de Kant que vuela hacia el cielo)
Yo miraba hacia ti en el cielo azul
En el cielo azul donde tu vuelo desaparecía
Me quedo solo ahora en el torbellino.
Para consolarme, tengo tu palabra, tengo tu libro para
consolarme
Por ti, intento animar para mí la soledad
Por tus palabras tan llenas que resuenan en mi alma
Porque todos los que me rodean son extraños
El mundo me
parece desierto y la vida larga.
En De Chirico, Memoria de un pintor.
domingo, 27 de mayo de 2012
Benjamin y Paul Klee
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Paul Klee, Autopista
jueves, 24 de mayo de 2012
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23:53
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Odilon Redon, Ofelia,1910
CON LA MANO EN LA SANGRE
Nadie se acuerda ya de la Gran Guerra
y aún tienen los ríos su largo brazo en cabestrillo
y los ojos saltados los puentes
y corazones ortopédicos los hombres.
Sólo tú, yo y aquel sueño polar de golondrinas,
con nuestras aguas verdes por la espera,
batimos el recuerdo en tu mármol, en mi frente, en su oído.
Nos venderán de nuevo
aunque prosigan con su rebelión armada los rosales
y la mentira con sus tres dimensiones y un pico con ojeras
y el treno de los trenes en el trino de una estación al este de los mares.
Todo se perderá: corales, ruiseñores,
la última comedia que apunte el caracol desde su concha,
los diarios que voceen las ranas al crepúsculo,
tu orfelinato de montañas locas,
tantas y tantas cosas que ignoran los cipreses.
Y de tu voz, hasta de tu voz, que enlaza la seda con los pámpanos,
fabricarán cañones que habrán de bendecir los obispos
para que rompan más eficazmente las venas de los sueños.
Se nos dará una gran razón: que somos hijos de la patria,
sin saber que a ti, a mí y al sueño polar de golondrinas
nos sobra espacio para vivir aun dentro de un beso de paloma.
(Pedro García Cabrera, en Gaceta de Arte, junio de 1936.
Posteriormente incluido en Entre la guerra y tú)
miércoles, 4 de abril de 2012
Prometeo, de Goethe
Publicado por Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung en 12:32 0 comentarios
Cubre tu cielo, Zeus,
con un velo de nubes,
y juega, tal muchacho
que descabeza cardos,
con encinas y montañas;
pero mi tierra
deja en paz
y mi cabaña,
que tú no has hecho,
y mi hogar,
por cuyo fuego
me envidias.
¡No conozco nada más miserable bajo el sol
que vosotros, dioses!
Pobremente sustentáis con sacrificios
y aliento de oraciones
vuestra majestad,
y moriríais
si pordioseros y niños
no enloqueciesen de esperanza.
¡Y, cuando era niño,
no sabía por qué volvía
al sol la mirada extraviada!
¡Como si en lo alto alguien hubiera
que oyese mi lamento,
o un corazón que, como el mío,
se apiadase del oprimido!
¿Quién me ayudó
contra la furia de los titanes?
¿Quién me salvó de la muerte
y de la esclavitud?
¿Acaso no lo hiciste tú todo,
sagrado y ardiente corazón?
¿Y te consumiste, joven y bueno,
engañado, esperando algo
del que duerme allá arriba?
¿Que te venere? ¿Para qué?
¿Has mitigado el dolor del ofendido?
¿Has enjugado el llanto del sumido en la angustia?
¿Acaso no me hicieron hombre
el tiempo omnipotente
y el eterno destino,
mis señores y los tuyos?
¿Creíste tal vez
que odiar debía la vida
y huir al desierto
porque no todos los sueños maduraron?
Aquí estoy y me afianzo;
formo hombres
según mi idea;
un linaje semejante a mí,
que sufra, llore,
goce y se alegre,
¡y que no te respete,
como yo!
con un velo de nubes,
y juega, tal muchacho
que descabeza cardos,
con encinas y montañas;
pero mi tierra
deja en paz
y mi cabaña,
que tú no has hecho,
y mi hogar,
por cuyo fuego
me envidias.
¡No conozco nada más miserable bajo el sol
que vosotros, dioses!
Pobremente sustentáis con sacrificios
y aliento de oraciones
vuestra majestad,
y moriríais
si pordioseros y niños
no enloqueciesen de esperanza.
¡Y, cuando era niño,
no sabía por qué volvía
al sol la mirada extraviada!
¡Como si en lo alto alguien hubiera
que oyese mi lamento,
o un corazón que, como el mío,
se apiadase del oprimido!
¿Quién me ayudó
contra la furia de los titanes?
¿Quién me salvó de la muerte
y de la esclavitud?
¿Acaso no lo hiciste tú todo,
sagrado y ardiente corazón?
¿Y te consumiste, joven y bueno,
engañado, esperando algo
del que duerme allá arriba?
¿Que te venere? ¿Para qué?
¿Has mitigado el dolor del ofendido?
¿Has enjugado el llanto del sumido en la angustia?
¿Acaso no me hicieron hombre
el tiempo omnipotente
y el eterno destino,
mis señores y los tuyos?
¿Creíste tal vez
que odiar debía la vida
y huir al desierto
porque no todos los sueños maduraron?
Aquí estoy y me afianzo;
formo hombres
según mi idea;
un linaje semejante a mí,
que sufra, llore,
goce y se alegre,
¡y que no te respete,
como yo!
domingo, 25 de marzo de 2012
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El Gigante de Ojos Azules, de Nazim Hikmet Un gigante de ojos azules amaba a una mujer pequeña cuyo sueño era una casita pequeña, como para ella, que tuviera al frente un jardín con temblorosas madreselvas.
El gigante amaba en gigante. Su mano, a grandes obras hecha, mal podía construir muros ni usar el timbre de la puerta de una casita con jardín de temblorosas madreselvas.
El gigante de ojos azules amaba a esa mujer pequeña que pronto se cansó, mimosa, de tan desmesurada empresa que no concluía en un jardín con temblorosas madreselvas.
Adiós, ojos azules, dijo. Y con gracia voltereta, del brazo de un enano rico penetró en la casa pequeña que tenia al frente un jardín con temblorosas madreselvas.
El gigante comprende que amores de tanta grandeza no caben ni siquiera muertos en esa casa de muñeca que al frente tienen un jardín con temblorosas madreselvas
viernes, 2 de marzo de 2012
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Rainer Maria Rilke, Cartas a un joven poeta.
"Usted pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí, como antes lo preguntó a otras personas. Envía sus versos a las revistas literarias, los compara con otros versos, y siente inquietud cuando ciertas redacciones rechazan sus ensayos poéticos. Pues bien -ya que me permite darle consejo- he de rogarle que renuncie a todo eso. Está usted mirando hacia fuera, y precisamente esto es lo que ahora no debería hacer. Nadie le puede aconsejar ni ayudar. Nadie... No hay más que un solo remedio: adéntrese en sí mismo. Escudriñe hasta descubrir el móvil que le impele a escribir. Averigüe si ese móvil extiende sus raíces en lo más hondo de su alma. Y, procediendo a su propia confesión, inquiera y reconozca si tendría que morirse en cuanto ya no le fuere permitido escribir. Ante todo, esto: pregúntese en la hora más callada de su noche: "¿Debo yo escribir?" Vaya cavando y ahondando, en busca de una respuesta profunda. Y si es afirmativa, si usted puede ir al encuentro de tan seria pregunta con un "Si debo" firme y sencillo, entonces, conforme a esta necesidad, erija el edificio de su vida. Que hasta en su hora de menor interés y de menor importancia, debe llegar a ser signo y testimonio de ese apremiante impulso. Acérquese a la naturaleza e intente decir, cual si fuese el primer hombre, lo que ve y siente y ama y pierde. No escriba versos de amor. Rehuya, al principio, formas y temas demasiado corrientes: son los más difíciles. Pues se necesita una fuerza muy grande y muy madura para poder dar de sí algo propio ahí donde existe ya multitud de buenos y, en parte, brillantes legados. Por esto, líbrese de los motivos de índole general. Recurra a los que cada día le ofrece su propia vida. Describa sus tristezas y sus anhelos, sus pensamientos fugaces y su fe en algo bello; y dígalo todo con íntima, callada y humilde sinceridad. Valiéndose, para expresarse, de las cosas que lo rodean. De las imágenes que pueblan sus sueños. Y de todo cuanto vive en el recuerdo.[...]
Su duda puede tornarse una virtud, si usted la educa. Debe convertirse en saber y en crítica. Pregúntele, cada vez que ella quiera echarle algo por tierra, por qué ese algo está mal. Exíjale pruebas. Sométala a un examen. Acaso la encuentre entonces perpleja, confundida. O quizás rebelde, levantisca. Pero no ceda usted. Exija argumentos y obre así, alerta y consecuente, siempre y cada vez que sea preciso. Ya vendrá luego el día en que el dudar deje de ser destructor, para convertirse en uno de sus mejores obreros, el más inteligente, tal vez, entre todos los que van edificando la vida de usted.
sábado, 25 de febrero de 2012
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18:06
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Obwohl du nicht das weisst, ich so viel dir verdank.
ODA A GUSTAV MAHLER
por
Luis Gastón Soublette
Yo quiero buscarte entre los pliegues más secretos
de tu religión sonora,
aHí donde no llegara ningún diapasón viviente
sino tan sólo el chino pobre y sonriente
el taoísta inmortal con su flauta de jade
y su canción de la tierra.
Yo me pregunto:
¿sabrán acaso los músicos
o las butacas atentas de este siglo,
cuál es el dios de tus oboes
y el ala azul de tus clarinetes
y el sol de oro de tus trompas congregadas
en el rojo mar de los violines?
¿Habrán gustado la melancólica caña de tus violas
habrán visto a tu cisne con sordina
y al meteoro ovalado de tus trompetas?
¿Conocerán acaso ese bosque
de plumas, de metales y de sombras
en que nacieron las aves tutelares de tu orquesta?
Por el agua milagrosa de tu nombre,
Orfeo caminante de los parques imperiales,
yo te invito a los pies de la más callada esfinge,
donde no sabrías ocultarme tu rostro
para interrogarte al fin ¿quién eres?
¿Qué cautiva divinidad se debate amordazada
en las voces subterráneas
de tu inmensa partitura?
Yo quisiera sacar una a una
las estrellas de tu zodíaco cantante
y decir por ejemplo: los amigos están en el lago
y conversan en su isla de porcelana;
los amigos se sumergen
en el reflejo infinito de las nubes.
D decir también: el firmamento será siempre azul,
mas yo me ahogaré en la roja laguna de mi copa.
D también decir: duérmete, duérmete mi niño
duérmete en la luna fría
raptado por el viento al Himalaya.
y luego despertar en el arpa desgarrada
de David acosado por los cellos
en el foso de los teatros,
o en el dorado coche de un scherzo
pasear todo el juego y el ensueño
de los niños alemanes,
o morir en la leyenda tan hermosa
de las lámparas de Viena.
Señor de los salmos y del vals,
yo ya sé que hay amigos inmortales
y retornos verdaderos
al abrazo de los montes.
Cuando tú saliste de tu tumba
para ser el Macabeo invencible
de los desiertos nublados,
yo te supe prendido en la maraña
de los jóvenes presentimientos.
Aún no caían sobre este valle
los alfanges relucientes de tu amanecer.
Pero yo me pregunto ¿puede morir un Zaratustra
sin que la tierra toda se sacuda
al recibir su estatua endurecida?
y aquí estás ahora, porque tú vuelves
para este último día de ciudad amortajada,
como aquellos que se marchan solitarios
llevando en su corona
todas las espinas del mundo
para volver con un roclo de estrellas
sobre su frente rechazada.
Tú bien sabes, Dionisio de las mil sinfonías,
que la pobre satisfacción humana
escupe siempre su mísero escrutinio
al rostro de los leones de negra cabellera,
para caer después de bruces
contra el pie de sus torres consagradas.
¿Y qué dirá el mundo de tus obras,
cómo mirarán la arquitectura de tu noble perfil,
tus ríos elegidos, tus niños
la escritura toda de tu alma, que entregastes
en la extremaunción de tu imperio?
Porque tú fuistes el que vio
las sangrientas estrellas del adiós,
que arrebatarían al mar de los tiempos
su última Venecia rezagada.
Porque tú fuistes el Jeremías,
el solo, el inmenso,
el anunciador del otoño inevitable,
hermoso como un dios muerto de amor.
Con un temblor de selvas
invadidas por centauros
te llevabas a la boca
la última ternura de las uvas,
y tu mano despedía a la más hermosa espiga,
aquella que recoge para sí sola
la muchacha desnuda del crepúsculo.
Y así preparabas un llanto
de montafias condenadas
a pagar con su misterio
el cataclismo de todos los jardines
pisoteados para siempre.
Oh belleza incomprensible
de la caída humana.
Oh hambre más rico
que la hartura estrellada de los cielos.
Oh desierto insaciable de Caín el extranjero.
Tú eras uno de esos Gustav Mahler
como lo era el amarillo vagabundo
de la luna enamorada.
Tú eras de esa raza perseguida,
misterioso volcán moribundo,
y tuvistes que quemar en sinfonías
las manos de tu amor rapaz
capaz de arañar todos los rostros
y todos los mares helados de los hombres.
Pero ¿quién conoce tus más puros caracteres
y el poder de tus más tiernos filamentos?
Porque, cuando se detienen tus castillos
canta la brisa
de la más preciosa ventana,
la más humilde y cristalina
como el ojo de una niña
que llora por la nada
y derriba sin saberlo
los astros más lejanos
con el eco de su fragilidad infinita.
Zulamita perdida entre caimanes,
siempre se escuchará la pregunta
que desfallece en tu viola demacrada.
Mas, todo acaba en sombras,
negros patagiones cierran la corola inconfesada
y a la pradera obscura
no volverá jamás un ángel.
Obwohl du nicht das weisst, ich so viel dir verdank.
viernes, 3 de febrero de 2012
Publicado por
Prof. Dr. Dr. H. C. Katharina von Müllentsorgung
en
0:24
1 comentarios
Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira
No es lo que fue sino lo que yo quise
mis nostalgias detenidas en inalcanzables ramas
mi sed extraída del pozo de mis sueños
bocetos alumbrados.
Todo lo que he escrito sobre nosotros es verdad
tu belleza
o sea una cesta de frutas una mesa en el campo
cuando me faltas tú
o sea cuando me convierto en la última farola de la calle
del último rincón de la ciudad
cuando tengo celos de ti
o sea cuando corro de noche entre los trenes con los ojos vendados
mi felicidad
o sea río soleado que rompe sus diques.
Todo lo que he escrito sobre nosotros es mentira
todo lo que he escrito sobre nosotros es verdad.
Nassim Hikmet
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